¿Después de la marcha qué? Entre la crisis y otros mundos posibles
Los sesenta días de resistencia de la huelga universitaria después de casi dos años de asedio neoliberal por el gobierno y las múltiples protestas de los sindicatos, las organizaciones de derechos humanos, comunitarias, profesionales, y culturales, nos invitan a la acción reflexión de Paulo Freire1.
Esta acelerada lección en política autoritaria nos ha revelado la necesidad de estructurar un movimiento de larga duración, diverso y autónomo. Las movilizaciones que se han generado a raíz de la Ley 7 y de las otras medidas de corte neoliberal adversas para los empleados del estado, las organizaciones comunitarias, los sectores artísticos, los trabajadores(as) de la comunicación, las mujeres, la educación pública, en particular a la Universidad y otros, hace imperativo que todos los sectores del país, organizados o no, continúen y comiencen acciones múltiples, escalonadas y estructuradas a corto, mediano y largo alcance.
Acciones coherentes con otra visión de “hacer política” encaminada a eliminar el patriarcalismo, los liderazgos vitalicios y la verticalidad en la toma de decisiones. Comprometida, además, con buscar acuerdos políticos esenciales basados en formas democráticas de participación, en acuerdos éticos de respeto a las diferencias sociales, étnicas, ideológicas o de género. Que también en la diversidad se logren y se coordinen compromisos y acciones específicas. Los múltiples grupos trabajarían, desde su trinchera y en redes con otros, como proponen los Foros Sociales Mundiales.
También es necesario reflexionar sobre la historia de los aciertos y los errores de las acciones colectivas que se convirtieron en luchas sociales durante el siglo 20: ¿cómo y por qué algunas de ellas estremecieron la vida política del país y contribuyeron a cuestionar patrones de la cultura política tradicional? Al hablar de estas acciones colectivas de resistencia me refiero, además de las luchas patrióticas o de estatus que ocuparon la “política” durante la primera mitad del siglo 20, a aquellas acciones de los 60y los 70 que convergieron con “la gran revolución mundial de 1968”2. Las que generaron los llamados nuevos movimientos sociales sectoriales, no partidistas, que incorporarían a actores políticos nuevos: los pobres, las mujeres, los(as) lgttbq, los(as) pacifistas, los(as) defensores(as) del ambiente, de la educación popular y otros que no han tenido tanta atención de estudiosos y hasta de los(las) mismas activistas que las han protagonizado.
Legados tales como la aportación de la toma de tierra (los rescates), la CGT (1940), y la inolvidable frase de Juan Sáez Corales, “el movimiento obrero no puede ser rabiza de ningún partido político” revelan una nueva sensibilidad. Los grupos feministas, ambientalistas, de derechos humanos, etc. En el siglo 21 los movimientos sectoriales se tornaron glocales, por las estrategias neo liberales (Acuerdos de Washington). Sus actores políticos unieron reclamos sectoriales con reclamos globales: el rechazo al neoliberalismo y el apoyo a la alter-globalización. Así se vio en Chiapas 1994, Seattle, 1999 y en el Primer Foro Social Mundial en Porto Alegre, Brasil (2001). Por serendipity3, o por la transnacionalización estatal / corporativo / militar, en 1999 se generó el primer movimiento social global del siglo 21 en Puerto Rico: el movimiento social de paz para Vieques (MSPV).
Las políticas neoliberales fueron cultivadas por gobernantes previos con variadas combinaciones de asistencialismo estatal, a partir del agotamiento del modelo de desarrollo. El régimen militantemente neoliberal de Rosselló, propició nuevas estrategias para adecuarse a los tiempos. Múltiples organizaciones y manifiestos lo demuestran. La agudización de estos procesos producidos por el triunfo del PNP en el 2008 impone la necesidad de acopiar nuestros ejemplos históricos y continuar inventando lo nuevo.
La Huelga UPR ha recibido los legados de los nuevos movimientos sociales (feministas, ambientales, urbanos, Vieques, y otros) y es preciso analizar las expectativas no logradas por estas acciones colectivas. La vertiente de democracia participativa elaborada en la huelga (las asambleas, los grupos de acción, la consulta al pleno), la coherencia en los procesos de negociación, en el respeto a la diversidad ideológica o personal y el uso del arte como parte de la acción política, ameritan evaluación por otros grupos. Hay que imitar su ética y su valentía. Otros aspectos de las tácticas deben contar con un autoanálisis de las características por sector.
Otro aspecto a trabajar es la falta de comunicación entre los sectores en resistencia. Es impresionante la ausencia de entendimiento entre grupos, siendo éstos relativamente homogéneos, a diferencia de Ecuador, Bolivia, Estados Unidos o India. Boaventura de Sousa Santos (Boaventura, 2006) propone la traducción entre los diversos grupos que laboran por una alter-globalización. Ésta se logra por medio del respeto a, y el intercambio de, los saberes que por sector (comunitario, sindical, docentes, activistas, afro descendientes, mujeres, lgttbq, etc.) sirve para garantizar los acuerdos y llevar adelante las acciones políticas, respetando las diferencias. Un reciente Encuentro de Saberes celebrado en Lima trabajó en esa dirección.4 Las dimensiones espirituales y personales, base subjetivoa/personal de estos procesos requieren atención.5
Es necesario fortalecer los contactos políticos generados por las redes porque son importantes en el apoyo para la construcción de un movimiento de resistencia diverso y vigoroso La colaboración puede ser 1) mediática en regiones; 2) apoyo económico tecnológico; 3) recursos humanos; 4) cabildeo.
Lo más fundamental es la construcción de nuevas democracias que sustituyan el presente patrón de poder y propicien otros mundos. Se logra con el cambio en los estilos de relaciones humanas en las organizaciones. Los principios y las estrategias que se dialogan/debaten en los Foros Sociales Mundiales, son campos fértiles para el ensayo de hacer posibles otros mundos. Se vio en el Foro Social de Puerto Rico (2006), el reciente de Estados Unidos, Detroit 2010 y se evidenciará en el de las Américas en Asunción, Paraguay (11-15 agosto 2010). Que la crisis sea la partera de la realización de nuestras nuevas utopías.
Notas
1. Freire, Paolo (1993). Pedagogía de la Liberación. Siglo XX editores. México.
2. Wallerstein, Immanuel. 2009. “Estados Unidos, América Latina y el futuro de los movimientos antisistémicos en “…planeta tierra: movimientos anti-sistémicos…” Cideci Unitierra Ediciones. San Cristóbal de las Casa, Chiapas, México.
3. Webster’s New World Dictionary: Descubrimientos afortunados accidentales
4. Encuentro de saberes y movimientos sociales, entre las crisis y los otros mundos posibles (26-28 de mayo 2010) Enlace en www.democraciaglobal.org
5. Quiñones Rosado, R. (2007). Consciousness-in-Action: Toward an Integral Pyschology of Liberation & Transformation (Primera ed.). Caguas, Puerto Rico: ilé Publications.
Este contenido fue originalmente publicado en Claridad, aliado de Prensa Comunitaria.